Hace tiempo, mucho tiempo atrás, en el Reino de la Niebla, vivía Alicia, la brujita feliz. Un día brujita estaba afuera jugando con su camaleón Matías, alrededor de Limonzuelo, su árbol de limones.
“Buenos días Limonzuelo”
“Hola Brujita”
“Que grandes están tus limones”, comentó brujita al ver las ramitas de Limonzuelo.
“Gracias, cuando estén mas grandes te regalo unos para que hagas una limonada”
“¡Que rico!”, dijo brujita. “Oíste Matías, cuando crezcan los limoncitos vamos por una jarra y hacemos una limonada”.
“Guuuuu”, dijo Matías.
“Lo malo es que hace mucho que no llueve y tengo mucha sed”, dijo Limonzuelo poniéndose triste.
Era cierto, ya hacía una semana que no llovía y los arboles se estaban secando. Brujita llevaba un termo y decidió darle toda su agua al arbolito.
“Toma Limonzuelo, te regalo mi agua”, dijo brujita mientras vacío todo su termo arriba del arbolito. “Mientras voy a averiguar porque hace tanto que no llueve”.
“Gracias brujita, buena suerte”
Brujita y Matías caminaron hasta el centro del bosque donde encontraron al Árbol Maestro. Era el árbol mas viejo y también el mas alto. Su tronco era tan, pero tan grueso que se necesitaban 50 personas tomada de las manos para abrazarlo. Eran tan, pero tan alto, que había que gritarle para que te escuchara.
“ ¡Árbol!”, gritó brujita con todas sus fuerzas, “¡Despierta!”
Nada.
“¡Árboooooool!”, gritó mas fuerte brujita. Pero por más recio que gritaba, su vocecilla era muy chiquita para los oídos del Árbol Maestro.
“Vente Matías, vamos a tener que subir”
“Guuuu”, dijo Matías. Eso quiere decir ‘buena idea’ en camaleón.
Brujita solo sabía un hechizo, crear globos, pero gracias a su ingenio ese hechizo la había sacado de toda clase de aprietos. Con un movimiento de su paraguas, brujita hizo aparecer cuatro globos grandes. Después abrió su paraguas encima de los globos y empezó a flotar.
“Agárrate Matías”, dijo brujita mientras puso una de sus botas en la agarradera de la sombrilla.
“¡Guuuuu!”, grito Matías. Eso quiere decir ‘¡agárrame fuerte!’
Brujita subió y subió. Pasó por muchas ramas del árbol. A lo largo vio ardillas, pájaros y muchos otros animales que vivían en las ramas del Árbol Maestro. Después de muchas ramas, el área se despejo cuando dejaron abajo a todos los arboles del bosque. Pero al Árbol Maestro era más alto que todos los demás y seguía y seguía. Brujita podía ver todo el bosque desde allá arriba, y a lo lejos el Castillo de la Penumbra y la Torre de los Ingenieros.
Por fin brujita y Matías llegaron a la punta del gran árbol.
“ ¿Quién anda ahí?”, pregunto el Árbol Maestro. “Nunca había visto un pájaro como tu. Dime, ¿quién eres?”.
“No soy un pájaro. Soy Alicia, la brujita del bosque”.
“¡Ah! Si, los árboles me han hablado de ti. Mucho gusto en conocerte”.
“Igualmente árbol. ¿Tu sabes que ha pasado con la lluvia?”.
“Es un problema, hay una nube que se ha propuesto ser la mas grande de todo el reino y esta tomando toda el agua que se evapora”.
Brujita paseo sus ojos por el cielo y encontró una nube enorme y gris. Esa tenía que ser la nube codiciosa.
“La nube esta muy lejos”, dijo el árbol, “por mas alto que estoy no la alcanzo. ¿Crees que me puedas ayudar brujita?”
“Claro”, dijo brujita que le gustaba ser útil y ayudar a los demás.
Brujita nació con el don de la niebla, por lo que podía hablar con las nubes y moverlas, pero esa nube gris no la escuchaba.
“Que raro, todas las nubes son mis amigas, pero por mas que intento no puedo hablar con esa nube gris. Voy a tener que subir a ver que pasa”.
“Ten mucho cuidado”, le aconsejo el árbol, “esta muy alto”.
“Vente Matías, tenemos que ayudar a los arboles porque si no llueve se van a secar”.
A lo que Matías respondió: “Guuuu”.
Entonces brujita se concentró muchote para crear un globo muy grande y poder volar hasta las nubes. Pasó mucho tiempo deletreando su hechizo, pero finalmente hizo el globo más grande de todo el reino. Amarro su sombrilla con una cuerda y empezó a ascender.
Subió y subió. Paso por en medio de muchos pájaros volando y a través de otras nubes hasta que llegó al lado de la nube gris.
“Ah, sin duda vienes a admirar a la mejor nube del mundo”, dijo la nube gris al ver a brujita. Era una nube muy orgullosa.
“Hola nube”, dijo brujita, “Los árboles tienen sed y tu tienes mucha agua. ¿No nos regalas una poca?”.
“Já ¿Darles agua? ¿Y hacerme más chiquita? Entonces dejaría de ser la nube más grande del reino. Mira niña yo no soy como las demás nubes que regalan agua así no mas. ¡Yo quiero ser la mas grande de todas!”
“Pero…”
“¡Pero nada! Necesito toda el agua para ser la más grande y punto. ¡Ahora lárgate!” gritó la nube gris. Entonces desencadeno truenos y relámpagos para ahuyentar a la brujita.
ZAS! ZAP!
Los rayos empezaron a caer sobre su globo. Y ese hubiera sido el fin de la brujita feliz sino hubiera sido por Matías su camaleón. Verán, Matías era un camaleón del cielo y era inmune a la electricidad. Al acercarse el relámpago paró su colita y absorbió toda la energía del relámpago.
“¡GUUUUUUU!”, dijo Matías mientras su cuerpo comenzó a iluminarse. ¡Matías podía convertir la energía del relámpago en luz!
“Bien hecho Matías”, dijo brujita mientras maniobraba el globo para alejarlo de la nube.
Brujita se salvó, pero no había convencido a la nube. Y así fue que la nube creció y creció, absorbiendo toda el agua, hasta que eventualmente se secaron todos los ríos y todos los lagos. Todas las otras nubes desaparecieron y los arboles se secaron, pues todos dependían de la lluvia de las nubes.
“Mira nube gris. Ya todo se secó”, dijo brujita, “y ¿ahora sin agua en la tierra que evaporar qué vas a tomar?”
Entonces la nube gris se dio cuenta de su error, sin agua en la tierra que evaporar ya no podía tomar mas agua. Entendió que así como los arboles necesitan de la lluvia, ella necesitaba de toda la tierra para que filtrara el agua en lagos y al evaporarse, darle de tomar.
Desde entonces, la nube gris se volvió en la mas generosa y siempre es la que mas agua da a todos los arboles. Dicen que a veces se va a dar agua a otros reinos, pero siempre guarda mucha agua especialmente para la tierra de brujita.
Gracias a toda esa agua, eventualmente Limonzuelo creció grande y saludable, y de sus limones brujita hizo una limonada deliciosa.
FIN
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