11 June 2012

La Brujita Feliz y el Chupacabras (parte 1)

Hace tiempo, mucho tiempo atrás, en el Reino de la Niebla vivían 5 familias:

La Realeza, príncipes gobernantes.
Los Atletas, amantes del deporte.
Los Rancheros, guardianes de la naturaleza.
Los Monjes, mediadores de espíritus.
Y los Ingenieros, expertos constructores.

Y en el sur, en una cabaña perdida entre los arboles del Bosque del Olvido, vivía una brujita feliz. Y su nombre era Alicia. Todos los días se levantaba, lavaba los dientes, daba de comer a Matías, su camaleón, checaba la temperatura del gabinete de las pociones y regaba todas las plantitas de hierbas.

Después de desayunar con su mama, La Bruja del Bosque y su papa, el Señor de la Niebla, salía corriendo con su lonchera rumbo a la escuela.

Caminaba entre los arboles, muy contenta cantando una de sus canciones. La Brujita ya había nombrado a todos los arboles al lado de la vereda.

“Buenos días Paty. Buenos días Nico. Buenos días Daniel”, y así hasta salir del bosque.

También pasaba tiempo enseñando cosas a Matías.

“Mira, esa plantita se llama jengibre, mama dice que es buena cuando te duele la panza. Y mira como halla se empieza a hacer lodo, eso quiere decir que hay agua cerca ok? Para cuando tengas sed Matías”.

A todo esto el camaleón ponía mucha atención y siempre respondía: “guuuuu”.


La escuela estaba cerca de la librería del reino y atendían niños de todas las familias y a veces unos niños gitanos, si es que la caravana estaba cerca. Pues así son los gitanos, van y vienen con el viento.

Cuando entró al salón, saludo a sus compañeros, colgó su sombrero, su sombrilla y puso a Matías en una rama del árbol del salón. Todos sabían que esa sombrilla negra era el símbolo de toda aprendiz de bruja y que si alguien que no fuera Brujita la tocaba le iría muy mal.

“Pst! Brujis!”, le dijo un niño de atrás de su pupitre.
“Hola, buenos días Rafa”.
“Si, si, buenos días, si. Oye. ¿Ya oíste lo que paso en las rancherías? Hay un monstruo que se anda comiendo vacas”.
“¿Un monstruo?”
“Si, si, un monstruo, ¿quieres ir a ver que onda después de la escuela?”

“¡Buenos días maestra!”

Justo en ese momento entro la maestra ____ al salón.

“Niños, les traigo una noticia y una advertencia de parte del Rey. Las rancherías del norte están cerradas hasta nuevo aviso. Nadie esta permitido entrar”.

“¡Ya ves! De seguro es el monstruo”, le dijo Rafa.
“shhh”

Una niña levantó la mano, “Maestra, ¿entonces es cierto lo del Chupacabras?”

“No se, Hipatia, los caballeros aun están investigando. Solo sé que es peligroso y nadie debe acercarse”.

 


Durante el recreo, Brujita se estaba comiendo su sándwich cuando se le acercó Chapo.

“Brujita, tienes que ayudarme. El monstruo se va a comer a mi caballo. Mi papa dice que hay un animal enorme, con garras filosísimas, ojos rojos como de sangre y unos colmillos larguísimos. Es feroz. Se come todo lo que se encuentra. Se llevo mi caballo ayer en la noche… ¡se lo va a comer!”

Chapo, de la familia de Rancheros, era un Boy Scout y le encantaba ir de excursión y acampar en el bosque. Así como brujita iba a todos lados con su sombrilla, Chapo nunca se apartaba de su bordón. Chapo sabia como hacer fogatas, cocinar en el campo y tenia un caballo mascota de nombre Sancho.

Brujita, que era muy leal con sus amigos, no podía dejar de ayudar a Chapo. Había que ir a rescatar al caballo, pero iba a necesitar de sus mejores amigos.

Rafa, de la familia de Atletas, le encantaba cualquier deporte y las competencias. Además de ser buenísimo para el básquet podía correr y saltar mas lejos que cualquier otro. Siempre llevaba un balón con el para practicar sus movidas.

“¡Que onda Brujis!”

“Rafa, voy a ir a rescatar al caballo de Chapo que esta perdido en la llanura”

“¡Órale! ¿Vas a pelear contra el Chupacabras? ¿Cuando vamos?” Rafa era muy valiente y nunca quería perderse de las aventuras de Brujita.

Hipatia, de la familia de Ingenieros, era muy buena para las matemáticas y las ciencias. Le encantaba hacer experimentos en su laboratorio y siempre andaba inventando máquinas nuevas. Era muy amiga de Brujita y siempre llevaba una bolsa llena de aparatos.

“Vamos a tenemos que ir en la noche”, dijo Hipatia, “el Chupacabras sólo sale en la noche. Pero no se preocupen, tengo un nuevo invento para ver en la noche, se llama el iluminomagiconocturnal. Mira, son como unos anteojos y puedes ver aunque este obscuro. Así podemos escondernos y espiar al Chupacabras”

“¡Con ganas!” dijo brujita. “Entonces nos vemos a las 9 de la noche a la salida del castillo”


Alicia era una brujita aprendiz y solo sabía un hechizo: podía hacer globos con su varita, bueno, con su sombrilla, se ganaría su varita hasta graduarse de bruja. Pero además, por ser hija del Señor de la Niebla también podía llamar y controlar a las nubes.

Brujita creo tres globos y los acomodo bajo su colcha de tal forma que parecían una niña dormida. Después salió por la ventana.

“Chin, hay luna llena y me van a poder ver por el bosque”. No hubo problema, con un movimiento de su sombrilla negra una nube se movió para cubrir la luna y bajo su sombra la brujita salió disparada.

“¿A dónde vas Alicia?”

La brujita se congeló a media zancada. “¡Ya me cacharon!”.

Era Marlena, su hada madrina.

“Ah, hola. Que bonita esta la noche no? Aire fresco. Salí a hacer un poco de ejercicio. Si. Porque no es bueno no mas ver tele en el sillón.”

“¿A dónde vas Alicia?”, era imposible engañar a su hada madrina.

“Voy a rescatar al caballo de Chapo”.

Marlena le sonrió. “Pues apúrate que te están esperando. Acuérdate de mantener los ojos abiertos, pero no te olvides mantener tu mente abierta”

“Mh. Si. Gracias Marlena!”

Al llegar al punto de reunión, todos sus amigos ya estaban listos, después de hacer los últimos preparativos salieron rumbo a las llanuras del norte. Y así fue como Alicia (la brujita aprendiz), Rafa (el atleta), Hipatia (la ingeniera) y Chapo (el scout) salieron a su aventura.

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