28 January 2012

La Brujita Feliz – Parte 0 (Draft)

Hace tiempo, mucho tiempo atras. En el reino de la Niebla vivian 5 familias:

La Realeza, principes gobernantes.
Los Atletas, amantes del deporte.
Los Rancheros, guardianes de la naturaleza.
Los Monjes, mediadores de espiritus.
Y los Ingenieros, expertos constructores

En el centro del reino, el castillo de la Penumbra, el edificio mas grande de aquel tiempo, construido por los mejores hombres y mujeres de todas las familias. En aquel castillo vivia el Rey de la Niebla. A veces no era facil mantener la harmonia y balance entre las familias, y si el Rey no era el mas sabio, si era el mas justo y eso le habia ganado la lealtad del pueblo.

Un dia, cazando por el bosque escucho un ruido peculiar. El bosque podia ser peligroso, con cautela el Rey desmonto de su caballo y se acerco silenciosamente. Entre las ramas vio a una mujer vestida de morado. Era la Bruja del Bosque.

“Santa cachucha!”, dijo el Rey apretando su espada.

Las historias del pueblo no faltaban en detalles cuando se trataban de la Bruja. Hombres transformados en gallinas, mujeres convertidas en iguanas, llantas desaparecidas de bicicletas, tormentas y raices de arbol que se movian para hacerte tropezar.

Los heroes de los cuentos hubieran enfrentado esos peligros y mas, y el Rey se las hacia de valeroso. Ideo un plan, apreto los dientes, respiro profundo y dijo:

“Esto esta del nabo!” y se hecho a correr como cabra pal monte. El Rey corrio y corrio, tiro su espada por ahi y grio por su vida. “LA BRUJAAAAAA”

Su miedo atrajo la niebla, pues tal era la magia del reino. Entre mas espantado estaba por la Bruja mas cerrada de venia la niebla.

“No manches!”, grito el Rey, pues ya no podia ver nada.

PAZ!

Se estampo contra un arbol con toda su carota. De buenas que no se rompio la nariz, pues tambien se las hacia de guapo.

Cuando desperto, estaba en una cama muy comoda, al lado de una fogata que lo mantenia calientito. Habia un gran calderon en el centro del cuarto, hirviendo una pocion de sabra dios que. Y al lado del calderon, encorbada, oliendo el humo de aquel liquido: la Bruja del Bosque.

De nuevo, la niebla se acerco por las ventanas, mientras el Rey se intentaba hacer chiquito y tapar con las cobijas.

“No pongas esa cara de nionio y saca la niebla de aqui por favor”, le dijo la bruja bruscamente.

El pobre Rey estaba tan asustado que no podia hablar. Pero luego, de un momento a otro, algo desperto dentro de el. Su sangre de la familia de la Realeza gano sobre sus miedos. Si ese habia de ser su fin, habia que enfrentarlo con cara en alto. Ingesu.

Se puso en pie repentinamente, vio a la Bruja a los ojos y dijo:

“Soy el Rey de la Niebla! Y no te tengo miedo”

“Ah no?”, respondio la bruja mientras saco su varita magica de entre su tunica, “sabes lo que le hago a tipos como tu?”

“Si, los transformas en gallina”, dijo el Rey, “pero, ya que soy el Rey, no tengo derecho a un ultimo deseo?”

“Ustedes de la Realeza siempre creen en sus deseos y hadas madrinas”, dijo la Bruja, “andale pues, que quieres?”

Ahora el Rey estaba un poco molesto, no puede uno andar insultando a las hadas madrinas, el queria mucho a su hada madrina. Pero, ustedes que pedirian? Que deseo antes de ser convertidos en gallina para siempre?

“Quiero una taza de chocolate abuelita”. Si, el Rey era un hombre sencillo y de pocas complicaciones. Queria irse al mundo de las aves con una sonrisa tomando el chocolatito que le hacia su mamita. Si, hasta los grandes Reyes quieren a sus madres.

La Bruja quedo muda por un segundo. Y respondio con una carcajada. “Jajajajaja”. No podia parar de reir. Risa y risa. Y ese fue el momento que cambio todo. Era una risa llena de vida y bondad. Una risa tan alegre no podia venir de una persona malvada que se la pasaba convirtiendo a pobres infelies en gallinas.

Ese tipo de risa es contagiosa, sin saber porque, el Rey olvido todo y empezo a reir con la Bruja. La niebla se esfumo.

“Claro que no te voy a convertir en gallina!”

Despues de ese dia, el Rey regresaba al bosque seguido para platicar con la Bruja. Se dio cuenta de la mujer que era, con un espiritu fuerte y una mente vivaz. Pero sobre todo, su risa. El Rey y la Bruja vivieron muchas aventuras juntos, y viajaron por todo el reino. Se enamoraron, y un dia se casaron. Pero eso es parte de otro cuento.

A su buen tiempo, el Rey y la Bruja, ahora la Reina de la Niebla, tuvieron una hija. Era muy juguetona, y la llamaron Felicidad.

Estas son las historias de esa nina, la Brujita Feliz.

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